Los ronquidos, las peleas por los cobertores, las salidas al baño, las temperaturas corporales y las mascotas pueden ser algunos problemas de compartir la cama con la pareja.

Si bien es cierto, dormir con la pareja es un acto muy romántico y revela el cariño y la complicidad de la pareja, también puede causar algunos problemas a la hora de adaptarse a los hábitos y horarios. 

Temperaturas distintas: A veces nosotras podemos sentir mucho calor al pegarnos al cuerpo de nuestra pareja y también puede suceder en viceversa. 

Movimientos abruptos: Si no puedes dejar de dar vueltas en la cama y no encuentras tu postura ideal puede que incomodes a tu pareja.

Ronquidos: Es lo más molesto de dormir con otra persona. Tienes dos opciones: o taparte los oídos o moverlo ligeramente para que deje de roncar. 

Peleas por los cobertores: Hay que procurar respetar el espacio de cada uno para no levantarse helada por la mañana ni de mal humor.

Ir al baño: Puede que vayas muchas veces al baño por la noche o que tu pareja lo haga. Para evitar molestias, elige el lado más cercano a la puerta para evitar despertarlo a medianoche.

Mascotas: Si tienes un gato o un perro tienes que darles su espacio y no dejarlos subir a la cama por lo menos a la hora de dormir, si no será un caos y no podrán entrar todos a la vez.